Ubicado en el corazón histórico de Sevilla, Malandro es un proyecto gastronómico donde la arquitectura interior y la elección de materiales juegan un papel protagonista en la experiencia del usuario. El espacio se articula en distintos ambientes que combinan tradición y lenguaje contemporáneo, generando una atmósfera cálida, sofisticada y coherente con el carácter del lugar.

En este proyecto, la cerámica deja de ser un simple revestimiento para convertirse en un elemento arquitectónico que estructura el espacio. Zócalos continuos, superficies moduladas y planos cerámicos definen recorridos, aportan ritmo visual y refuerzan la identidad del restaurante. La materialidad se utiliza como recurso compositivo, dialogando con la luz, el mobiliario y los volúmenes.

Los acabados cerámicos aportan resistencia y durabilidad en un entorno de uso intensivo, al mismo tiempo que permiten una cuidada expresión estética. Texturas, cromatismos y formatos se integran de manera natural en el conjunto, acompañando otros materiales nobles y creando un equilibrio entre robustez técnica y sensibilidad visual.

El resultado es un espacio gastronómico donde cada decisión material responde tanto a criterios funcionales como conceptuales. Un proyecto en el que arquitectura, diseño interior y materiales trabajan de forma conjunta para construir una experiencia envolvente, contemporánea y atemporal.