Malandro Sevilla es un proyecto donde la cerámica trasciende su función tradicional para integrarse en la arquitectura del espacio como un elemento estructurador del discurso material. Diseñado por el arquitecto Pablo Roig, el restaurante propone una experiencia envolvente en la que geometría, textura y luz trabajan de forma conjunta para construir una atmósfera cálida, contemporánea y atemporal.
La intervención se articula a través de arcos, planos curvos y recorridos fluidos que organizan el espacio sin fragmentarlo, generando una lectura continua y natural. Este lenguaje arquitectónico, característico de Pablo Roig, aporta ritmo visual y refuerza la identidad del proyecto, alejándose de soluciones rígidas y apostando por una arquitectura más sensorial y emocional.
Los revestimientos cerámicos adquieren un papel protagonista dentro del conjunto. Más allá de sus prestaciones técnicas, se emplean como recurso compositivo, aportando textura, profundidad y carácter a los distintos planos del espacio. La cerámica dialoga con otros materiales nobles y con el mobiliario, creando un equilibrio entre robustez técnica y sensibilidad estética, especialmente relevante en un entorno de uso intensivo como el gastronómico.
Uno de los elementos más reconocibles del proyecto es el mural ilustrado que acompaña el recorrido interior. Integrado de forma orgánica en la arquitectura, el mural introduce una dimensión artística que refuerza el carácter narrativo del espacio, aportando identidad y singularidad sin romper la coherencia material del conjunto.
La paleta cromática se construye a partir de tonos tierra, terracotas y blancos rotos, que sirven como base neutra sobre la que se incorporan acentos más intensos en tapizados, piezas decorativas y detalles artesanales. El tratamiento de la luz, junto con la apertura visual entre espacios, contribuye a generar una atmósfera acogedora y equilibrada, pensada para acompañar la experiencia gastronómica sin imponerse sobre ella.
El resultado es un espacio donde arquitectura, interiorismo y materialidad se integran de manera natural, dando lugar a un proyecto coherente, sensible y profundamente vinculado a su identidad.
Fotografías: Pablo Gómez Ogando





